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Narcocultura: se arraiga el fenómeno de los niños narco, pequeñitos que perdieron su inocencia

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Narcocultura: se arraiga el fenómeno de los niños narco, pequeñitos que perdieron su inocencia
Narcocultura: se arraiga el fenómeno de los niños narco, pequeñitos que perdieron su inocencia

Ciudad de México.- En nuestro país se ha estado intensificado el fenómeno de la narcocultura en niños y jóvenes, la falta de oportunidades y la desintegración familiar, son caldo de cultivo para que grupos delincuenciales recluten a menores y los hagan fácilmente partícipes en sus delitos.

Con la promesa de un futuro mejor, niños y niñas pierden su inocencia en la búsqueda de sus sueños y necesidades económicas, los delincuentes van influyendo en sus mentes ávidas de lograr mejorar en muchos aspectos aspectos de la vida.

Un caso que causó indignación en redes sociales, fue el video que se difundió en mayo del año pasado, cuando un menor portando un arma de grueso calibre, cantaba un narcocorrido alabando a narcotraficantes del grupo al que pertenecía; el menor de aproximadamente ocho años, aparece en el video sentado y con una gorra que le cubre gran parte de su rostro y que no permite, -afortunadamente-, distinguir sus facciones.


Otro caso es el de Alex, alias «El Pulgarcín» y que presuntamente pertenece al Cártel de la Familia Michoacana, el menor aparece en fotografías y videos con armamento, equipos de radiocomunicación y equipo táctico, posando junto a camionetas; las imágenes también fueron difundidas en redes sociales.

Un caso más es el de un niño sicario apodado «El Chonito», acompaña a un grupo de sicarios del Cártel de Sinaloa mientras portaba un arma de grueso calibre y escuchaba narcocorridos a bordo de una camioneta por diversas calles de Culiacán, Sinaloa.

El video fue difundido en febrero del año pasado, en el se observa a un menor armado de aproximadamente 10 años y que es observado por un joven mayor de edad, que portaba un gran arsenal y equipo de radiocomunicación.

En un estudio que realizaron estudiantes de la facultad de Trabajo Social de la Universidad de Coahuila, concluyeron que «al crecer en un entorno adverso, los menores refuerzan sus lazos familiares, al grado de aspirar a ser como sus mayores, personas con adicciones o vinculadas a la delincuencia organizada».