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Madre le inventa a su hija que tiene enfermedades graves y ella termina matándola

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Estados Unidos.- En pleno Día de las Madres, no todos pueden presumir tener un bonito recuerdo de su mamá, sobre todo si su muerte fue planeada por una hija víctima de múltiples abusos a lo largo de su vida.

Ese es el caso de Gypsy Rose Blanchard, una joven que vivió desde muy temprana edad sufriendo de varias enfermedades graves y agresivos tratamientos… que resultaron ser un invento de su progenitora, Dee Dee Blanchard.

Años después, harta de tanto maltrato y mentiras, tomó la decisión de planear y consumar el asesinato de Dee Dee, acompañada de su novio Nicholas Godejohn; un crimen que los mantiene recluidos en prisión a ambos, pero en el caso de Gypsy, sintiéndose más libre que nunca.

Pero, ¿cómo es que empezó todo este calvario para la joven?

Remontémonos a 1967, año en que Dee Dee nació en Chackbay, Luisiana con el nombre de Clauddine Pitre. Sus familiares recuerdan que durante su infancia, en ocasiones se involucraba en actos de robo, como una forma de vengarse cuando las cosas no salían como ella quería. Llegó a trabajar como enfermera durante algunos años.

Cuando tenía 24 años, se embarazó de Rod Blanchard, de 17, y así nació la pequeña Gypsy Rose en julio de 1991, nombrada así porque a Dee Dee le gustaba el nombre de Gypsy, y Rose porque Rod era fan de Guns N’Roses.

La pareja se separó después, y aunque la mujer intentó que su marido regresara, este no lo hizo, por lo que ambas se fueron a vivir con la familia de Dee Dee.

Aunque “Gyp”, como la conocían en su familia, parecía una niña normal pese a haber nacido prematura, su madre estaba convencida de que algo malo le pasaba, por lo que la llevaba seguido al hospital.

La primera vez que eso ocurrió fue cuando la bebé tenía tres meses. Dee Dee estaba segura de que la menor sufría del síndrome de apnea del sueño, y empezó a llevarla al nosocomio para que fuera revisada, pero tras varias noches de estudios, no se encontró ningún rastro de la enfermedad.

No obstante, la preocupada madre se convenció de que su hija tenía varias complicaciones de salud, que atribuía a un trastorno cromosómico.

Cuando la niña tenía alrededor de 2 años, Clauddine fue llevada a prisión por seis meses con cargos de fraude, extorsión y uso de cheques sin fondo, por lo que quedó a cargo de su abuela Emma. Dee Dee exhortó a su madre que continuara con los tratamientos de su pequeña, pero Emma, segura de que no eran más que inventos, lo dejó pasar.

Una vez fuera de la cárcel, y dándose cuenta que Gypsy vivía como una niña normal, la relación entre ambas empeoró. Tanto que hubo graves sospechas de que Dee Dee mató a su madre al negarle comida cuando esta se encontraba grave de muerte, aunque nunca se confirmó nada.

Volviendo con la historia de Gypsy Rose, la mayor tortura para ellaempezó cuando tenía alrededor de 7 u 8 años, cuando se cayó de la motocicleta de su abuelo y se raspó. Aunque a simple vista parecía una simple herida, su madre aseguró que esta era señal de una lesión que requeriría de varias cirugías para curar.

Desde ese momento, Gypsy fue forzada a usar silla de ruedas, aunque era evidente que era lo suficientemente sana como para caminar por ella misma. Incluso dejó de ir a la escuela y su madre le enseñaba en casa, pues aseguraba que sus enfermedades eran demasiado severas como para permitirle seguir yendo al colegio.

En este punto, la niña “sufría” de distrofia muscular, problemas de audición y vista, asma, diversas alergias (sobre todo al azúcar), y era alimentada a través de un tubo que conectaba hacia su estómago. También era hospitalizada frecuentemente, debido a las “complicaciones” de la leucemia, una más de sus tantas enfermedades crónicas.

Sumémosle que Dee Dee aseguraba que su hija tenía una discapacidad mental que le haría tener la mentalidad de un niño de 7 años durante toda su vida. También fue intervenida un sinfín de veces, por ejemplo, una para quitarle sus glándulas salivares y otra para instalarle el tubo que le ayudaba a comer.

Fue en 2005 que el caso de Gypsy se hizo famoso, pues el huracán Katrina destrozó su hogar en Luisiana. Un caso que pintaba tan conmovedor hizo que varias personas de buen corazón hicieran lo posible por ayudarlas, por lo que entre esos apoyos, el más grande fue el de los vecinos de Greene, Misuri, que como parte del programa ‘Habitat for Humanity’, les construyeron un hogar en el vecindario al cual se mudaron.

A la par empezaron a recibir donaciones económicas, viajes por parte de asociaciones, invitaciones a eventos especiales como conciertos, convenciones, y demás.

Las Blanchard eran adoradas por la comunidad de Greene y Estados Unidos, pero dentro de aquella casita que fue construida con mucho amor, nada era color de rosa.

Gypsy vivía convencida de que todo lo que hacía su madre era por su bien y la consideraba su mejor amiga, pero una vez fue creciendo, su mente, sana a pesar de los engaños y diversos tratamientos, también lo hizo. Le frustraba que Dee Dee no la dejara tener amigos y ningún tipo de contacto con la gente, pues ella siempre la acompañaba a donde quiera que fuera.

Amante de las princesas Disney, durante una convención de la marca a la que asistieron en 2010, y siendo ya una adolescente, a la joven le llamó la atención un muchacho. Decidida a hablar con él, a escondidas de su madre, Gypsy se hizo una cuenta de Facebook para conversar libremente con él.

Dee Dee la ‘cachó’ varias veces hablando con otros hombres en internet, y en una ocasión le rompió la computadora con un martillo. Si hacía algo que no le gustaba, la joven era atada por su madre a su cama por días y la golpeaba. En una ocasión intentó escaparse con el muchacho de la convención, pero su madre se dio cuenta y la reprendió fuertemente.

Con el paso del tiempo, Gypsy se las arregló para seguir hablando con varios hombres virtualmente, pero sobre todo, empezó a darse cuenta de que no tenía aquella larga lista de enfermedades que su madre le hizo creer que sufría. Eso le hizo cuestionar su vida entera.

En este punto, conoció a una persona clave: Nicholas Godejohn, un hombre de Wisconsin a quien conoció en línea, con quien empezó un noviazgo, creándose una historia de amor “de cuento de hadas”. Sin embargo, su galán sufría del trastorno de personalidad múltiple, lo que después terminaría por ayudarle a salir de su encierro.

Tras un par de años de relación a distancia y virtual, Nick sugirió que se encontraran por primera vez en persona, por lo que idearon un plan para verse, durante el estreno de la película de 2015, La Cenicienta.

Como siempre, la mamá de Gypsy la acompañaba a todas partes, pero la joven logró escaparse y verse con su novio en un baño del cine, donde tuvieron relaciones sexuales por primera vez.

Harta de tantos años de abusos, y con la esperanza de formar una nueva vida con su príncipe azul, Gypsy, aprovechándose de una de las múltiples personalidades de Nick, le propuso a al chico matar a Dee Dee.

Tras idear un plan, el 14 de junio de 2015, el joven se trasladó a Misuri, y por la noche, cuando su suegra dormía, la apuñaló en varias ocasiones. Gypsy se escondió en el baño, cubriendo sus oídos, para no escuchar los gritos desgarradores de su madre.

Después de cometer el crimen y tener sexo en su habitación, la pareja tomó 4 mil dólares que Dee Dee escondía entre sus pertenencias y se escondieron en un motel a las afueras de la ciudad, planeando lo que sería su próxima aventura, pero no contaban con que serían vistos por las cámaras de seguridad.

Además, en un intento de borrar la evidencia y evitar sospechas, enviaron el arma del crimen a casa de Nick en Wisconsin y publicaron varios mensajes en la cuenta de Facebook de Dee Dee, para evitar sospecharan de ellos.

Fueron estas publicaciones las que despertaron la inquietud de los vecinos de la familia Blanchard, por lo que al llamar a la policía y entrar a la escena del crimen, encontraron el cuerpo de Dee Dee ensangrentado en su cama, y a la pequeña Gypsy desaparecida, sospechando que podría haber sido raptada por el asesino de su madre, en el mejor de los casos.

Gracias a las investigaciones de la policía, que rastreó las publicaciones hechas en la red social, dieron con la pareja en la casa de los padres de Nick, y para su sorpresa, se encontraron con una joven perfectamente capaz de valerse por sí misma.

Al darse a conocer la noticia, la información conmocionó a los Estados Unidos, que como Gypsy, vivieron engañados creyendo en las enfermedades inventadas por Dee Dee.

Conversaciones previas al asesinato y el hallazgo del arma delataron a los jóvenes, por lo que fueron arrestados.

Luego de que las autoridades exploraran un poco más en el caso de la joven Blanchard, no encontraron pruebas contundentes que señalaran que la muchacha sufriera de esa larga lista de enfermedades y pese a haber sido sometida a años de tratamientos y operaciones innecesarias, gozaba de buena salud.

Tras una serie de juicios, la pareja fue condenada a cadena perpetua por asesinato en primer grado, pero los abogados de Gypsy lograron reducir su pena a 10 años tras las rejas, con posibilidad de libertad condicional al cumplir el 85 por ciento de su sentencia, argumentando el abuso psicológico que sufrió durante toda su vida. Sería en 2024 cuando la joven cumpliera su sentencia, y saldría de prisión con 32 años.

De manera postuma, se diagnosticó a Dee Dee con el síndrome de Munchausen por poderes, un trastorno mental que consiste en inventar enfermedades en personas vulnerables, como los niños, con el fin de ganar gratificación emocional y simpatía.

En esa forma, logró hacerle creer al mundo entero, incluso a los expertos, que su hija sufría esa serie de patologías.

Actualmente, pese a estar físicamente encerrada, Gypsy asegura sentirse más libre con nunca. También recibe visitas de parte de su padre y su madrastra, quienes afirman la apoyarán hasta cuando les sea posible.

Siento que soy más libre en la cárcel, que viviendo con mi madre, porque ahora puedo vivir como una mujer normal”, manifestó Blanchard durante una entrevista en 2018.

Pese a haber vivido sometida por ella durante prácticamente toda su vida, asegura que no pasa un solo día en que no piense en su difunta madre.

“Todo lo que puedo esperar es que donde quiera que esté, ella todavía me quiera de alguna manera. Y quiero que sepa que lo siento. Lo siento mucho“, concluyó la joven.